Dios de sobremesa

Texto Dramático 2013

Montaje Teatral 2013, Mexico:

 

 

 

 

 

Sinopsis:

Guido se sienta constantemente detrás de su mesa y observa su mundo de cartón. Éste siempre está igual, igual que el mundo de fuera, y por mucho que se empeñe en hacer dentro un cambio y otro, como dios qué es, la primavera sigue siendo primavera y las putas siguen siendo putas. No se frustra, sólo se abandona saliendo a conocer algo de noche de verdad mientras se pregunta el por qué del estatismo reinante si todo, o casi todo, está mal.  Así, Guido, que debe vivir con su pareja, de quien nos cuenta que siempre está viendo el televisor detrás de esa puerta que preside el escenario, enreda la ficción de sus personajes de papel con su propia carne y no sabe con certeza qué problemas atender, si los que están hechos a escala en su mundo de cartón o los de verdad que comienzan a erigirse tras esa puerta donde está ella viendo el televisor. Metafísica, diseccionamiento social, patriarcado, incomunicación, religión como empresa, demasiado problemas que tratar. Y él no sabe nada de nada, nada de verdad, sólo habla con ese mismo afán que lo hacemos todos, el de ocultar nuestro miedo eterno a estar solos.

 

 

 

 


 

Introducción:

El Grotowski que conocemos es alguien en quien el amor se combina con la inteligencia y en quien la prioridad de sus objetivos es más importante que la teoría. Para Grotowski el teatro no es un problema del arte, no es un problema de obras, reproducciones, representaciones. El teatro es algo más. El teatro es un instrumento antiguo y básico que nos ayuda con un solo drama, el drama de nuestra existencia y nos ayuda a encontrar tal camino hacia la fuente de lo que somos.[1] (Godmilow, 1980)

Sea tal vez esta cita una ilusión con la que pelear a diario. ¿Quién, viendo el ritmo actual de cualquier cartelera cosmopolita, creería lo que afirma Grotowski? Pocos, muy pocos, y es que vivir ajenos al ruido del cepillo húmedo que pega un cartel encima del otro en cualquier muro de nuestras ciudades publicitando una nueva producción teatral es de una complejidad tal que asusta a la hora de aferrarse a la simple idea de lanzarse a ello. Pero, y entonces, ¿hemos de doblegarnos ante las prisas y los dictámenes del mercado que nos obligan a ser pedazos de plástico engalanados externamente por frases sugerentes? Un poco sí, sin duda, pero siempre queda un recóndito margen en el que hacer las cosas con la calma y el tiempo que uno necesita y desea. Es por ello que nosotros elegimos embarcarnos en este pequeño proyecto teatral que únicamente necesita una mesa, un actor y un autor. Ya estamos todos. No hay producción de por medio ni cuantas tonterías recoja un montaje teatral actual, desde los más pequeños hasta los de innumerable presupuesto.  No hay nada de eso. Sólo hay una pizca de lo que le falta a los demás. Algo de alma y de duda, porque en el fondo, si hacemos teatro es para contagiar nuestros miedos y no sentirnos tan solos a la hora de elegir un lugar en el mundo.

[1] Cita extraída del documental With Jerzy Grotowski: Nienadówka 1980 dirigido por Jill Godmilow. 

 


 

Algunas escenas:

 

 

 

 

 

 

GUIDO.

Me da mucho miedo y no sé del todo bien por qué, si apenas me gusta estar aquí tan mal rodeado siempre de crueldades ajenas que se tornan en sangre y hambre explícitos, pero, ciertamente, ante la posibilidad de no estar prefiero figurar, aunque sea como una sartén, como una taza, como una cafetera. Los mismos átomos son. Pero, ¿por qué coño nuestro compendio de partículas, nuestra reunión de átomos, tiene que tener conciencia y la de la sartén no? Lo mismo os preguntaréis vosotros, digo yo, ¿no? Eso sería mucho más cómodo, ser como la sartén, la taza, la cafetera, poder desarticular el compendio, arrojar las partículas en direcciones diametralmente opuestas y continuar siendo la misma conciencia en puntos alejados. Si no puede existir una entropía valida de nuestra conciencia que quede anulada por el resto de los tiempos, como la de la sartén, la taza, la cafetera.

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

GUIDO

Es el pánico a saber quién eres, qué tipo de persona serás. Es la angustia de imaginar. Al fin y al cabo, es mucho más cómodo ese sonido tácito y familiar del fluido contrayéndose dentro y fuera de uno, desbordando ingles abajo mientras la saliva sucia del otro lo recoge y lo mete hasta lo más profundo de su cochino estómago. Ahí es nada… Luego ya sabéis dónde va: alcantarillado abajo. Y todo se queda en eso. Como nosotros, en nada o en átomos, en física cuántica como religión subatómica

 

 

 

 

 

 

 


 

Puesta en escena:

Los elementos materiales no son del todo relevantes. Al menos, así los trabajamos. Por ello, aceptando la elección de su código como una arbitrariedad más, lo cual no quiere decir que éste no haya de ser coherente para consigo mismo hasta en el más mínimo de los detalles, habiendo de formular siempre con mimo y cuidado la línea estética que configure la plasticidad total de la obra,  dedicamos gran parte del trabajo de puesta en escena a la construcción de aquellos elementos inmateriales que definitivamente envuelven a aquellos que llegan hasta nuestros ojos. Queremos decir, con un solo personaje en escena y tres elementos contados de escenografía, pretendemos que la fuerza de la voz y la densidad de la historia recojan al espectador sin necesidad de la mesa, los muñecos de papel, y el marco de la puerta. Con un poco de su atención, incluso, podríamos prescindir de tales elementos objetuales. Esta es nuestra principal propuesta.

 


 

El texto:

Dios de sobremesa es un breve monólogo dramático vertebrado a partir de un chorro de conciencia. Éste es expuesto por un interlocutor, Guido, dentro de un diálogo vacío, tiñéndose el texto de interacciones externas de personajes fingidos o certeros pero sin acción palpable a lo largo de su desarrollo. Respecto a su contenido, parte del por qué de la religión pasando por el para qué de la existencia y el truco del patriarcado, hasta desembocar en la verdadera razón de todo: “Al fin y al cabo, lo que  buscamos es no estar solos, de mil maneras diferentes.”

Descarga el texto completo en la sección Biblioteca/Afer, Moisés.