Escrito el 9 enero, 2013

Pornografía sentimental bien entreverada en el abismal sin sentido de la difusión masiva: anuncios, promociones, ideologías, llamamientos, apologías, diatribas, promociones, anuncios. Y todo ello conviviendo en la más absoluta armonía.

¿Acaso no deberíamos dar por ganada la batalla? ¿O tan siquiera nos queda ya la capacidad de reflexión necesaria para confirmar pistas tan evidentes?

Cada loco con su tema mientras que continúe picando.